Carlos Carnicero

La cárcel mejor que la calle. (artículo publicado en El Periódico de Cataluña)

Este fin de semana he leído que en Japón se está produciendo un fenómeno inédito. Uno de cada cuatro ciudadanos que ingresan en la cárcel tiene más de sesenta y cinco años. Y la razón no es otra que la generalización de un universo de indefensión de las personas mayores, que en realidad, con la expectativa de vida, no lo son tanto. Ocurre que estas personas ya jubiladas provocan su ingreso en prisión porque prefieren estar presos que en libertad: consideran que tienen mejor calidad de vida y menos soledad entre rejas que en la calle.
El procedimiento es sencillo: realizan hurtos y pequeños delitos no violentos que les garanticen una pena razonable para una estancia en la cárcel que consideran más confortable que en su hábitat que hasta ahora era natural. Los sociólogos japoneses han deducido que estás personas desarraigadas, solitarias y sin defensas en el mundo exterior, consideran que la prisión es el mejor hogar posible. En la cárcel trabajan seis horas al día por lo que reciben una remuneración corta pero real; hacen amistades que les permiten no estar solos y están fuera de un mundo de híper consumo que les es inaccesible.
Estamos hablando de la tercera potencia económica mundial. El tercer país más rico del mundo no puede ocuparse de las personas mayores hasta el extremo de que estos consideran la cárcel la mejor residencia posible para sus últimos años de vida.
No pretendo establecer paralelismos demagógicos sobre el recorte de beneficios del estado del bienestar que se está produciendo en toda Europa y en España de una manera brutal y precipitada. Pero las doctrinas neoliberales que han contaminado a la izquierda con simplezas tan grandes como que “el bajar impuestos es progresista” lleva a una incapacidad del estado de satisfacer las necesidades de los más desprotegidos y a redistribuir la riqueza disminuyendo las desigualdades. No sería ninguna tontería considerar que unos hechos geográficamente tan distantes empiezan a estar sociológicamente muy cercanos.

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5 Comentarios

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  1. Victor Alvarez

    Hoy he tenido que contradecir a un desempleado, padre de 3 niños, perceptor de 800 euros mensuales, que a sus 41 años ha sido dado de alta hospitalaria. Sus rodillas están deterioradas seriamente. Su oficio es la construcción. Su porvenir muy incierto. Y pese a ello he tenido que opinar en contra de varias ideas instaladas en su pensamiento. Cree que sus antiguos jefes, le despidieron por la crisis ( curiosamente el despido se produjo conocida su lesion e inminente intervención quirúrgica). Achaca el evento a la presencia de trabajadores inmigrantes, contra los que manifiesta verdadera animadversión.
    Opina el hombre, que su puesto de trabajo se lo quitaron por que hay trabajadores extranjeros.
    Cree que una vez restablecido, será de nuevo contratado. Lo que no termina de entender es que razón hay par prolongar la edad de jubilación a los 67 años.
    ¿Que nos ocurre? ¿ Como puede un trabajador en su tesitura pensar de tal manera?
    Por cierto, no piensa votar al PSOE, ni a ningún sindicato.
    Su idea fija era, una vez se recupere, terminar de hacer una jardinera de ladrillo en su casita del pueblo. Pero dice que si le llama el jefe para trabajar en alguna obra, tendrá que dejar la jardinera.

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  2. BENJAMIN

    El continúo deslizamiento de los sistemas sociales de los distintos tipos de estados, han terminado en estas situaciones. Comunissmo, Socialismo, Social Democracia, Democracia Cristiana, hasta terminar en éste Capitalismo desenfrenado y brutal. Todo hijo de vecino a querido participar en esta especie de “fiesta canival”. Cuando la maquinaria reduce su velocidad o se detiene, tenemos este paisaje. Repentinamente, la población mira hacia atrás y espera que las entidades públicas resuelvan el problema. Unas entidades débiles y “flacas”, faltas de personas con carísma e inteligencia para buscar soluciones con rapidez. ¿Volvemos al sistema estado-empresa?. ¿Que es lo que realmente queremos?.
    Es cierto que el aumento de inmigrantes ha sido extraordinario. En el año 2000, los extranjeros residentes en España, no llegaban a un millón. En el 2009 la suma ascendía a casi 5,6 millones. Esto mismo ocurrió en Europa años atras, especialmente en Alemania. Muchos, entre ellos, españoles, regresaron a sus respectivos paises. Ahora en España ocurrirá igual, más tarde o temprano. Pero me parece muy injusto el ejemplo del albañil. Es posible que no solamente sean los inmigrantes los culpables de sus males.

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  3. Sarastro

    Todavía hace pocos meses mi teléfono móvil sonaba y al otro extremo alguien me pedía información con objeto de intentar localizar a una mujer para un juicio. Esta mujer,que aparenta menos años de los que tiene (unos 40 ahora), guapa,,extraordinariamente culta, de grandes y hermosos ojos verdes,se vio una nochebuena abocada a pasarla sola y en la calle. Lo solucionó haciéndose detener liándose a pedradas con una cristalera de Renfe. Pero no fue en Japón,fue en A Coruña. Esa nochebuena durmió bajo techo y cenó caliente.

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  4. Leopoldo

    Me reuno con un conocido periodista proximo al periodico ABC, que dice ser periodista de investigacion experto en Mexico. Hablamos sobre el caso de los asesinatos, toruta y violaciones de niñas en Ciudad Juarez.
    Le explico que todo este tipo de asesinatos crueles se hacen con control mental. Salta airado diciendo que eso es falso, que lo de Ciudad Juarez lo hacen militares conectados con las mafias de la droga. Dice que lo tiene todo muy bien documentado, que se lo ha dicho gente proxima a la CIA. Le intento hacer ver que es absurdo su idea de una conspiracion de unos funcionarios del Estado que en sus ratos libres violan y torturan niñas. Procuro que comprenda que un hombre es en si incapaz de llevar a cabo esas barbaridades si no esta influenciado por un factor externo.

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  5. Adolfo

    Recomiendo sobre la cuestión el libro “El vagabundo de las estrellas” de Jack London

    Entiendo que estos hombres desesperados, buscan de alguna manera la libertad del espirítu, que no la del cuerpo. Como Darrell Standing, protagonista de la novela, en la soledad de una celda estos hombres encuentran, en sus últimos años de vida, un espacio de tránsito que les permite huir del mundo terrenal, para irse incorporando gradualmente, al mundo de las estrellas. Gran paradoja, la cárcel nos acerca a la libertad.

    Atentamente y un abrazo de un par de náufragos en la soledad de la noche.

    http://melcionzuluetaarquitectos.blogspot.com/2011/02/la-carcel-ultimo-refugio-de-los.html

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