Mayor Oreja, un cobarde nadando en la basura
Jaime Mayor Oreja logró engañar a Nicolás Redondo, a Rosa Diez y a los intelectuales orgánicos de El País para que le apoyaran como el candidato de los “constitucionalistas” en las elecciones autonómicas vascas de 2001. Utilizó descaradamente el Ministerio de Interior para promocionar su candidatura en Euskadi.
Recuerdo una cena con Nicolás Redondo, Rosa Diez (todavía era socialista y venía de ser consejera del Gobierno Vasco con el PNV), Javier Pradera, Patxo Unzueta y otros analistas de El País que estaban cantando victoria en las autonómicas y hablando maravillas de Jaime Mayor Oreja. Me permití discrepar y vaticiné tres cosas que lamentablemente se cumplieron:
Primera: Ganaría y volvería a gobernar el PNV; segunda: el PP de Jaime Mayor Oreja se portaría con absoluta deslealtad con el PSE y con el PSOE; tercera: el nacionalismo vasco saldría reforzado de esa alianza del PSE con el PP de Mayor Oreja y Aznar. Aquella noche me sentí tratado como un apestado.
Jaime Mayor Oreja dejó tirados a sus compañeros. Nunca fue a vivir al País Vasco y es inolvidable que, como vivía en Madrid, llegó tarde a una votación crucial que ganaron los abertzles por uno sólo voto, el del líder a distancia.
Los que le apoyaron entonces, nunca me lo han dicho, pero supongo que se habrán dado cuenta que estaban equivocados con su ídolo.
Ahora que dejó tirada a María San Gil, a la que quemó frente a Rajoy para salvarse él, se dedica full time a denunciar un pacto inexistente entre el Gobierno y ETA, llegando a afirmaciones como las de hoy de que “El Gobierno necesita a ETA en las instituciones”.
Su cobardía desde la época de la UCD, donde dejó huella como delegado de El Gobierno en Euskadi, hasta hoy, ha viajado siempre en coche oficial. Y es la punta de lanza del trabajo sucio de Rajoy en la lucha antiterrorista. El presidente del PP nunca le ha desautorizado. Mayor Oreja, con la edad, ha llegado al punto de reivindicar la paz que había con el franquismo, sobre todo en su familia. Yo no soporto la mezcla de cobardía, obscenidad y mezquindad de este individuo.
A mi no me engañó nunca cuando trataba de comprar voluntades de periodistas; algunos de los cuales fueron colocados por él en empresas privadas y han vivido en ellas hasta su cierre. El antiterrorismo vinculado a Jaime Mayor Oreja ha sido muy lucrativo para algunos compañeros de profesión.
103 Comentarios
Añada su comentario