Gallardón: prohibir los mendigos para adecentar Madrid
Al final, que coman ochocientas mil personas en los comedores sociales de Caritas va a resultar un despilfarro. Casi cinco millones de parados provocan un tobogán social por el que se deslizan muchos españoles y españolas para aterrizar en la calle. Cuando se pierde todo, se rompe la familia y no se tiene donde dormir, la prohibición de dormir en la calle es sencillamente intolerable. Los albergues públicos tienen una cadencia máxima de cuatro días para permanecer en ellos.
Lo que procede es abordar la vertiente social y humana de quienes han llegado a la desesperación de dormir en la calle. Si a hay madrileños que les molesta el aspecto de la ciudad, debieran desplzarse a una ciudad virtual en donde todos los ciudadanos son felices. De momento, un pacto: que los sueldos de la banca se limiten a un millón de euros al año (el consejero delegado de Santander ha cobrado nueve millones seiscientas mil euros) y con ese montante construimos albergues para homeless.
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