Artur Mas en helicóptero al Parlamento: el final de la escapada
La resistencia pacífica no es una forma de violencia. Se ponga como se ponga Artur Mas. Seguro que se va a arrepentir de su frase ingeniosa, probablemente de algún “asesor”: “no están actuando como indignados, sino como indignidad“.
No se puede confundir indignación con indignidad, sobre todo porque el cupo de la indignidad está ya completo por todos los políticos y financieros que nos han llevada a esta situación e insisten en seguir recortando los derechos de los ciudadanos.
Hay un antecedente significativo terrible en el uso del helicóptero para entrar o salir de las instituciones circunvalando la indignación. Ocurrió con Fernando de La Rúa en Argentina, durante la crisis del “corralito”. El 20 de diciembre de 2001, el dimitido presidente de Argentina, salió huyendo en helicóptero de la sede de la presidencia, La Casa Rosada.
Es cierto que la ciudad y el país estaban dominados por los saqueos y el vandalismo; pero también lo es que la clase media se había sumado a la protesta con una cacerolada permanente.
Artur Mas, a estas alturas de su vida, debiera saber que los helicópteros sirven para sortear las protestas y entrar en las instituciones, pero también sirven para salir huyendo. Tal vez tendría que pensar en tener un cuerpo de guardia de pilotos, por las dudas, como dicen en Argentina.
Pongamos que los “indignados” fueron apaleados por los Mossos d’Esquadra en la Plaza Catalunya. Pongamos que no se les ha hecho el más mínimo caso en espera de su rendición. Pongamos que se les infiltran policías para promover la violencia. Bien, no se han rendido, y ahora, ¿pretenden que estén callados en una esquina?
Nadie ha interiorizado que la clase política está para servir a los ciudadanos y no al revés. Nadie ha interiorizado que se acabaron los tiempos de dictar un programa electoral y hacer el contrario. Nadie ha entendido que la indignación es sobre todo la pérdida de paciencia. Nadie ha entendio que o cambian los partidos las cosas o cambiaran los ciudadanos a los partidos.
Si la Generalitat se empeña en recortes sociales, tendrá que asumir la protesta de la sociedad. Y si piensa que el uso de la fuerza es el antídoto, Artur Mas debiera tener listo el helicóptero, por si tiene que hacer el mismo uso que hizo el presidente Fernando de La Rúa.
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