Extremadura no es sólo la crisis de IU; es además la confirmación de la decadencia del PSOE
Vaya por delante que los hooligans –que los hay- de cada uno de los dos partidos, Izquierda Unida y PSOE, intentarán esquivar las responsabilidades derivadas de que el PP gobierne en Extremadura. Son los dos corresponsables.
Pero vayamos por partes:
Primero: ya no funciona la demonización del PP. La evidencia de pérdida de sentido de la realidad es la alusión de Cayo Lara a los fusilamientos de los golpistas de 1936 en Extremadura para relacionarlos con el PP.
El PP es, a mi juicio, un partido conservador, de una derecha dura, empeñado en abarcar todo ese espectro electoral que va desde el centro derecha a la derecha más extrema. Pero aludir en el PP al franquismo es un disparate histórico y un peligro democrático. Una barbaridad inaceptable. Y fue abucheado por ello. Probablemente, la afirmación de Cayo Lara es un rescoldo de la locura que hemos vivido de invitar a la población a combatir el franquismo: afortunadamente para todos es metafísicamente imposible combatir lo que no existe. Otra cosa es los derechos a la dignidad, a un entierro justo y a la memoria de los familiares de los represaliados por el franquismo.
El “síndrome” del oportunismo de Baltasar Garzón ha dejado efectos colaterales que a buen seguro también serán barridos con los nuevos aires que se respiran en las calles de España.
Segundo: el PSOE ha dejado muchos heridos en su camino con su política, sobre todo la de los últimos tiempos. La prueba es el éxito imprevisible de los movimientos que preconizan una democracia real. Para los indignados el que gobierne el PSOE o el PP no es una cuestión capital, porque su proceso es mucho más profundo que una coyuntural ocupación del poder.
Tercero: los resultados obtenidos por el PSOE sólo corresponden a sus méritos. Los intentos de criminalizar las críticas desde la izquierda forman parte de unas secuelas de pensamiento autócrata y el deso de culpar a quienes no le han votado o los periodistas que no les han apoyado. Hay que recordar, aunque parezca increíble, que todos los votos son respetables y que la libertad de pensamiento y el compromiso intelectual hacen incuestionable el derecho a la crítica a la izquierda desde la izquierda.
Cuarto: el PSOE sólo retiene los gobiernos de Euskadi –habría que recordar que gracias al apoyo inestable del PP- y de Andalucía, pendiente de un hilo en la próxima cita electoral.
Quinto: el PSOE que reclamaba apoyo de Izquierda Unida en Extremadura, no ha hecho un ápice de autocrítica después de su resultado electoral.
Que el PP vaya a gobernar Extremadura gracias a los votos de Izquierda Unida forma parte del diagnóstico de que los dos partidos de izquierdas en España están en situación de quiebra. Y sólo los dirigentes de los dos partidos son responsables de la locura que se está viviendo en el universo de las instituciones en España.
Por eso, y por mucho más, hay que ventilar ésta democracia para que sea útil y transitable.
19 Comentarios
Añada su comentario