¿Es RTVE una nueva SGAE?
Todo el mundo coincide en calificar a Alberto Oliart como un caballero. Un superviviente de la transición en la que siempre jugo un papel marcadamente personal, a medio camino entre la independencia, la Corona, la UCD y sus relaciones personales internacionales. Siempre en puestos delicados ungido por poderes ocultos.
No se entendió su nombramiento para dirigir RTVE. Aunque fuera por el contraste de las medidas que mandaban a la calle a un montón de profesionales cualificados con poco más de cincuenta años y sus ochenta cumplidos. Hay quien dice que su capacidad de trabajo le hacía manejable.
No cambió casi nada (Oliart) en el elenco de colocados que había dejado Luis Fernández: detrás del nombramiento de Oliart estaba la larga mano de Miguel Barroso, presente en tantos sitios en el momento oportuno, para él. Y la dinámica de RTVE continúo inalterable: una digna producción informativa y una producción exterior desorbitada que ha favorecido sobre todo a GLOBOMEDIA y MEDIAPRO. Es decir, sorprendentemente la televisión pública ha contratado masivamente con la competencia de la cadena La Sexta.
No se conocen las cifras globales de negocio entre RTVE y MEDIAPRO en los últimos cinco años. Nos llevaremos una sorpresa cuando se publique. Al igual que en el caso de la SGAE, los trabajadores y los sindicatos de RTVE llevan denunciando supuestas irregularidades en las transacciones entre la cadena privada y la de Roures. Pero nadie investiga nada. Pareciera que hay un pacto tácito o explícito entre el PP y el PSOE. Tú no investigues las huellas de Luis Fernández en RTVE y yo no investigaré Telemadrid ni el Canal Nou valenciano. El problema es que la explosión en la SGAE empieza a demandar una supervisión general del mundo de la cultura y la información. Va a ser difícil que eviten explicar a los ciudadanos si La Sexta se ha llevado una tajada mayor de la prevista de los fondos públicos.
17 Comentarios
Añada su comentario