Cuca, Alejandro y El Templo De Las Borracheras
Cuca y Alejandro llevan un montón de años juntos, casados y con dos hijos, chica y chico, entrañables, excelentemente educados y tan listos y espabilados como la capacidad de dedicación que tienen sus padres con ellos.
Es uno de mis hallazgos de arqueología humana en Argentina. Son gente trabajadora, entregada a sus dedicaciones y responsables. Pero además tienen en la hospitalidad un credo indisoluble de su existencia. Entienden la amistad como la mixtura entre la inteligencia, la solidaridad y la generosidad.
En su casa, en la provincia de Buenos Aires, tienen instalado El Templo de las Borracheras, como una hipérbole de las magníficas veladas que allí se celebran. Son reuniones frecuentadas por cantautores, por trovadores, sobre todo españoles. Desde los Serrat, Aute y Sabina hasta los más modestos principiantes. Son una prolongación hospitalaria de la devoción que tienen los argentinos por la música y del respeto por sus interpretes. Los iniciados saben de lo que estoy hablando.
Alejandro maneja el asado y la parrilla como nadie. Cuca se encarga de las picadas, que es un concepto sublime de los encuentros en Argentina: ensaladas, quesos y fiambres. Tradiciones italianas, me imagino.
Siempre se termina tarde en El Templo de las Borracheras y quienes asisten saben que luego hay que pedir un taxi porque sin que nadie se derrumbe, los excelentes vinos argentinos son desbordados por la generosidad de Alejandro.
Alejandro maneja el asado y la parrilla como nadie. Cuca se encarga de las picadas, que es un concepto sublime de los encuentros en Argentina: ensaladas, quesos y fiambres. Tradiciones italianas, me imagino.
En Latinoamérica, pero sobre todo en Argentina, el respeto por el arte, por la cultura y por la música tiene que ver con el lugar que ocupan en su ánimo los cantantes y autores. La palabra y la música, circulando por las ciudades y los corazones garantiza un futuro mucho más humano que todavía no encuentra cauces para desarrollarse en las vías socioeconómicas de estos países.
Cuca y Alejandro son amigos nuevos que parecen muy viejos. Riquezas de la vida que da conocer países como Argentina. Por cierto, Cuca es española. Alejandro, argentino: sus hijos, creo que tienen el privilegio de sentirse bien en todas partes.
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