El miedo como instrumento de la dictadura financiera
La tecnocracia avanza para ajustar la vida de los ciudadanos porque los políticos no han conseguido someter a su control a los poderes financieros. Se nos exige sumisión a los ciudadanos porque no son capaces de que la democracia se imponga a los mercados. La respuesta solo puede ser la rebeldía en el parlamento y en la calle.
Hay algunas cosas que no recogen las encuestas de intención de voto. El miedo latente y activo en la sociedad española y en una parte de la europea, es una de ellas. Miedo al futuro, miedo al presente, miedo al vecino y sobre todo miedo a que no se puedan alcanzar una parte de los sueños. El miedo provoca la cesión en las convicciones que se envuelven en los temores.
Siempre me ha interesado el miedo. Vivir con miedo es morir anticipadamente. La existencia con temor impide ejercer la libertad; el miedo es paralizante, motiva renuncias, conduce a la insolidaridad y al individualismo.
Mientras no se produzca la reconquista de la soberanía política sobre la dictadura financiera, los gobiernos solo serán centuriones de los mercados.
La euforia de los vencedores en la noche del 21-será ficticia porque la tarea que les aguarda es casi imposible: gobernar exige que las decisiones tengan consecuencias directas en los ciudadanos. La Unión Europea y el FMI han secuestrado la soberanía y ahora el mando aparentemente es ejercido por Francia y Alemania, pero son los poderes financieros quienes han usurpado el control a la soberanía de los parlamentos.
Mientras no se produzca la reconquista de la soberanía política sobre la dictadura financiera, los gobiernos solo serán centuriones de los mercados.
Y para resituar a la política en el centro de la sociedad hará falta conciliar las fuerzas de izquierda en el parlamento y en la calle. Con firmeza y responsabilidad. Ese es el reto que ya habría que empezar a poner en marcha.
Si los tecnócratas quieren imponer un modelo economicista, la sociedad debe defenderse con firmeza y sin ser sensibles a las llamadas a la responsabilidad que no son capaces de exigir a los dictadores financieros. No se pueden admitir por más tiempos distintas varas de medir.#sinleyesembudo

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