“El matón alemán” liquida Europa
No son palabras mías. El ex canciller de Alemania Helmut Schmidt las acaba de pronunciar en el congreso de su partido, el SPD, aludiendo a la política europea de la canciller Ángela Merkel. La intervención de Helmut Schmidt anuncia un cambio en la política alemana si su partido vuelve al poder en 2012. Todo ocurre en los días en que la canciller de Alemania juega con el futuro de Europa sin ofertar disimulos sobre el autoritarismo con el que Alemania dirige Europa.
(*) En la foto Angela Merkel y Nicolás Sarcozy posan con las banderas de Alemania y Francia que apenas dejan ver la enseña europea. Significativo.
El veterano político alemán, enfermo en su silla de ruedas y con más de noventa años, provocó sonoras ovaciones en el auditorio de los congresistas de su partido que con un silencio reverencial escucharon las reflexiones de éste líder histórico de los socialistas alemanes.
Un mensaje de esperanza y una llamada a la rectificación de una política que está acabando con los sueños de la Unión Europea.
En una intervención de más de una hora. Helmut Schmidt, el patriarca al que la nación escucha con profundo respeto acusó al gobierno alemán de haber roto el equilibrio histórico europeo entre centro y periferia, la fórmula ideada hace sesenta años por los padres fundadores de la UE para evitar la crónica enfermedad bélica del continente. Merkel ha sembrado la duda sobre la “consistencia” de la política europea de Alemania, dijo.”Los alemanes debemos rechazar el egoísmo nacional”.
La historia europea dijo Schmidt, es, “una serie interminable de luchas entre la periferia y el centro”. Esa historia tiene una memoria viva y concreta de las últimas ocasiones, “en las que los alemanes hicimos sufrir a otros bajo nuestra posición de poder central”. Memoria, que, “seguramente, mantendrá aun por muchas generaciones una desconfianza latente contra los alemanes”. Esa desconfianza fue, precisamente, el impulso fundamental de la integración europea, y alimentó también, “las resistencias iniciales de Thatcher, Mitterrand y Andreotti hacia la reunificación alemana en 1989″, explicó.
La exposición del ex canciller alemán es un chorro de aire fresco en la política alemana que ha estado secuestrada por el personalismo de la canciller Merkel que por razones de política interna a abandonado el liderazgo europeo que Alemania ha desarrollado en los últimos cincuenta años.En una intervención memorable, el anciano ex canciller Helmut Schmidt dijo que el discurso en clave nacionalista de “matón alemán” está rompiendo Europa
Sólo las ovaciones alteraron una intervención de más de una hora. Helmut Schmidt acusó al gobierno alemán de haber roto el equilibrio histórico europeo entre centro y periferia, la fórmula ideada hace sesenta años por los padres fundadores de la UE para evitar la crónica enfermedad bélica del continente. Merkel ha sembrado la duda sobre la “consistencia” de la política europea de Alemania, dijo.”Los alemanes debemos rechazar el egoísmo nacional”.
Schmidt dio también la razón al principal filosofo alemán vivo, el octogenario Jürgen Habermas, al suscribir su advertencia: “por primera vez desde la fundación de la UE, la democracia está en peligro”. Hay que regular a los mercados, separar unos bancos de otros, prohibir determinados negocios, y sólo así podrá Europa ser “zona de estabilidad”.
La historia europea dijo Schmidt, es, “una serie interminable de luchas entre la periferia y el centro”. Esa historia tiene una memoria viva y concreta de las últimas ocasiones, “en las que los alemanes hicimos sufrir a otros bajo nuestra posición de poder central”.
El ex canciller glosó la creciente pequeñez de Europa: durante doscientos años en que gobernó el mundo, y hasta 1950, el continente representaba el 20% de la población mundial, mientras que en el 2050, cuando el planeta tenga nueve mil millones de habitantes, representará el 7%. Sin integración y solidaridad no hay Europa, y sin Europa el mundo quedará reducido a la relación bipolar de Estados Unidos y China, fue su mensaje. Si ese es el horizonte, “no puede descartarse una marginación de los distintos estados europeos por su propia culpa, y también una marginación de toda la civilización europea en su conjunto”.
Leer completa la crónica en La Vanguardia de Rafael Poch.

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