Carlos Carnicero

Exiliados (felices) en el delta del Paraná

Crónicas de otros mundos (porteñas III).

Hay otro mundo y solo se encuentra a hora y media del centro de la ciudad de Buenos Aires. Acceder es sencillo: se toma el tren en la estación de Barrancas de Belgrano hasta la ciudad de Tigre y luego hay que buscar una de las lanchas colectivas que recorre los ríos del Delta.

La lancha ronronea por el río; manejada por su capitán con una destreza increible, se adosa a la orilla siempre que un pasajero lo demanda. Es un ómnibus acuático que se detiene a voluntad de los viajeros. El río se angosta pero se puede navegar seguro. Desde la orilla, una familia reclama la atención del capitán para incorporarse al trayecto. Su perra se queda atrás y ladra para acompañar a sus dueños. Se queda sola.

Optimismo antropológico con compromiso intelectual.

Viviana y Martín no solo forman parte del paisaje del Delta del Paraná. Se han fundido en él y no se entendería el ecosistema sin su presencia. Son los dos ambientalistas activos. Su causa, sin aspavientos, es la estabilidad del planeta. Optimismo antropológico con compromiso intelectual. Están convencidos de que “ganaremos la batalla y que la inteligencia terminará por vencer al híper consumo”.


Ellos han comprendido que el lujo no cuesta dinero si se es tan profundo como para descubrir que la naturaleza no tiene precio. Se lo digo observando la armonía de su casa con el río. ¿Cuanto valdría esto en una residencia de Miami, amarre incluido?

Llegué a su casa en una lancha discurriendo por el río Carapachay. Las casas, en la isla, están construidas en forma de palafito para protegerlas de la sudestada y de las crecidas de los ríos.

El Delta del río Paraná es un ecosistema de más de quinientos ríos, que discurren en meandros, propiciando la aparición de islas por los sedimentos de la tierra que transportó durante su historia. La tierra así formada, es rica y fértil. Sus riberas están asentadas por juncos y las crecidas diarias de los ríos, por las mareas provenientes del Río de la Plata, hacen que gocen de un grado de humedad en donde crecen árboles y plantas tan sugerentes como sauces, ceibos, coronillos, alisos del río y un montón de variedades autóctonas a las que se incorporaron otras especies asentadas por el hombre. Cuando el agua reclama su espacio durante varios días, quienes habitan la isla están acoplados a la supervivencia. También hay lanchas supermercados que proveen de agua potable y víveres imprescindibles. Solo son un poco más caras que en tierra firme.

Aquí, durante cinco largos meses, hace treinta y cinco años, coincidiendo con el arranque de la dictadura argentina, Viviana y Martín recorrieron el delta, buscando durante cinco meses un asentamiento para su exilio interior, como exploradores de sus propios sueños.
Todavía navegan en la misma pequeña lancha que adquirieron entonces. Martín la tiene como una patena, adobada con una silla de jardín para que la conducción sea más regalada. Los dos forman una imagen tan elegante y serena que no queda otra que sentir una profunda admiración por la vida que han elegido.

Su historia, la de Martín y Viviana, se entronca con la épica de esta naturaleza increíble. Se conocieron de niños en el Colegio Alemán, en el barrio de San Isidro de Buenos Aires. Una foto entrañable de la escuela dibuja ya un sueño de amor de dos niños. Viviana era entonces más alta y vigorosa que Martín, que luego se vengó con más de un metro ochenta de estatura. Aquella belleza infantil de Viviana permanece intacta en el cuerpo de una mujer que dentro de un tiempo será “grande”, como dicen en Argentina a las personas maduras. Los argentinos son mucho más sensibles que nosotros en la forma de manifestar los afectos y el respeto. A mi, en Buenos Aires, me siguen diciendo “chico” cuando voy con mis amigos y mis amigas. “¿Chicos, como les va?” Es el saludo iniciático invariable.

Sus ojos, los de Viviana, son dos faros que deslumbran acompasados con su sonrisa. Una mujer espléndidamente hermosa por fuera y se adivina que también en el fondo de su alma.

Martín, que peina las canas de su propia historia, sigue pareciendo un pibe. Tiene un discurso fluido, con bagaje intelectual y precisión conceptual. Bien parecido, ágil y rápido en sus respuestas.
Y esta historia de amor no pudo arrancar entonces –Martín dice que Viviana, algo mayor que él, no le daba bola en el colegio- porque el padre de Martín, un eminente traumatólogo argentino, acudió a la llamada de la revolución cubana, en sus inicios, para poner en pie uno de los sistemas de salud más admirados en el mundo.

Sólo conserva Martín una foto del doctor Nunziata, su padre, con el Ché Guevara, en aquella Habana revolucionaria, donde con su familia pasó seis largos años. Está orgulloso -“no había nada, ni lo imprescindible”-, afirma rememorando aquellos tiempos de niño revolucionario.

El resto de los documentos y recuerdos tuvo que ser destruido por el peligro que significaba conservarlos en el universo de los criminales militares argentinos. La tragedia siempre acechó el delta, aunque el escondite funcionó.

Sonríe Viviana y recuerda que la vida conduce a veces a donde uno quiere estar, al negarle posibilidades de otra elección. Pero que nadie piense que fue fácil: escasez económica, aislamiento del mundo exterior, crianza de unos hijos a golpe de remo en canoa para ir al colegio en las frías y húmedas noches del invierno porteño. Y supervivencia vendiendo artesanía que se terminó cuando el innombrable Carlos Menen abrió el país a las importaciones salvajes: el peso, uno a uno con el dólar, hasta que el país reventó por los falsos costurones.

El regreso de los Nunziata, desde Cuba, después de seis años revolucionarios, no fue fácil. Rechazo al doctor comunista, que tuvo que marcharse como médico rural a la lejana provincia de Río Negro; dificultades para la reinstalación de su familia que propició el reencuentro de Viviana y Martín y la semilla de una vida entre aguas.
Cuando Martín regresó, Viviana estaba casada y embarazada. Y el destino dramático quiso que su esposo muriera de cáncer fulminante con solo veinticinco años. Martín supo esperar y encontró lo que buscaba desde niño. Desde entonces están juntos. Yo creo que muy felizmente juntos.

Encontraron una sólida y vieja casa en la isla del Delta que convirtieron, además de aposento, en taller asomado al río. Ocultos entre las aguas, el joven matrimonio educó a sus hijos fundiendo la luz, la tierra y el agua en un sistema de supervivencia, en donde las manos y la mente se estrecharon para alumbrar la más exquisita artesanía. Subsistencia, amor, familia y siempre las interminables aguas de los ríos que se disocian en miles de ramales desde el caudal del río Paraná.

Los juegos de aguas, silencios, luces y sombras solo se perturban los fines de semana: lanchas rápidas depredadoras de los bordes de los ríos, botellas de plástico y basuras contaminan un río al que el matrimonio dedica su existencia. Los porteños se expanden al delta y lo abandonan lleno de basura porque todavía solo lo aman como entretenimiento de consumo instantáneo.

El asesinato del Delta.

Viviana y Martín me muestran las salidas cloacales donde derrama su inmundicia el parque empresarial de Tigre. “Sería mucho más fácil una solución tecnológica a la contaminación de lo que nos cuesta convencer a los poderes públicos de que hay que parar el asesinato del delta”, afirma convencido Martín, un hombre cuyas certezas están sustentadas en su propia vida y en la repetición coherente de sus credos. Pocas personas conozco, tan coherentes entre lo que predican y lo que viven.

Martín y Viviana se sincronizan y alternan en las razonamientos como si sus vidas tuvieran engranaje de relojería. Su hija Yanina, treinta y cinco años, lleva luchando toda su vida con una enfermedad que le ha permitido, al fin, una vida plena y brillante; reclama su espacio para apostillar el pensamiento. No fue fácil la rehabilitación de Yanina. Camina con alguna dificultad pero se mueve segura en sus pasos y en sus palabras. Espíritu de superación, licenciada en psicológica social en busca de empleo para discapacitada. Se atreve con todo y toma la lancha para ir a la ciudad; forma parte de su vida en Tigre.

Ojo de cóndor a ras de suelo

Casi al borde del río, empanadas y buen vino. Y ensalada de la huerta. Nos observan circunspectas toda clase de aves de madera que Martín cincela con sus manos aprovechando las ramas caídas de los árboles. Están vivas porque se mueven mecidas por el aire. Ojo de cóndor a ras de suelo. Martin goza del aire y del agua. El gato observa todo con discreción desde dentro de esta casa que es taller de artesanía y de sueños. Martín empuña una sierra eléctrica y secciona con destreza una rama desprendida de un árbol. La madera, en espera de un enérgico cepillado, casi ya sale volando. Se adivina el ave en su corte. Muestra con orgullo toda clase de objetos hechos con la materia del delta, en recogida respetuosa de lo que la naturaleza ya ha desechado.

Ver a Martín y a Viviana volando en un ultraligero es el regreso a cuando las máquinas estaban al servicio del hombre y éste todavía no era esclavo de ellas. Sobrevuelan el delta y vigilan los estragos de la civilización. El aire también les pertenece y desde lo alto sienten con fuerza su pertenencia a esta tierra. Les admiro. Les envidio.

La tarde empieza a apoderarse del río y es testigo de esta larga conversación, a dos voces, replicadas por la mía. Los sueños flotan, siguen flotando, sobre las aguas cambiantes. Las luces se filtran a través de la sombra de las ceibas y producen un efecto de otro mundo: creo que son los escenarios que buscaba Francis Ford Coppola para rodar las bellezas naturales escondidas detrás de la guerra de Vietnam.

El agua se recoge para las necesidades de la casa cuando bajan más limpias. Se dejan correr cuando están muertas. El sistema de depuración del agua también es obra de Martín: autodidacta de sus propias ensoñaciones. Sus manos son capaces de hacer todo lo que necesitan para estructurar su vida.

Viviana y Martín exhiben orgullos todos los rincones de su jardín, huerta que además proporciona alimentos y sosiego.
Martín ha adosado unos pedales a la vieja piragua con la que sus hijos acudían a la escuela. Sueños de ambientalistas, reposo de una historia que entremezcla la épica, los sueños, el amor y el futuro: todo entreverado con el río al que están fundidos para salvarlo del hombre.

Notario de otro mundo.

Me siento notario de otro mundo. Admiro que la persistencia permita sustraerse del consumo. Prometo volver. Imagino una novela, Una película de cine independiente usurpado a la intimidad de esta familia. Me acuerdo de tantas compras inútiles. Miro la billetera y observo, aterrorizado por un momento, que las tarjetas de crédito siguen estando ahí.

El río esta subiendo tanto como mi estima sobre la humanidad. Vuelvo la vista desde la lancha y saludo con la mano extendida. Me quedo con la imagen de los dos, agarrados amorosamente de la cintura, diciendo: “¡hasta pronto¡”.
Regreso del sueño para retomar la pesadilla. Esto, sencillamente, es un lugar en el mundo.

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35 Comentarios

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  1. Quijote

    El artículo me gusta,
    sin embargo creo que falta tener en cuenta derivadas del mismo y proponer opciones, basadas por ejemplo en:
    Superficie habitable de la tierra
    Densidad de población por países
    Densidad de población por regiones dentro de los mismos
    y en especial ¿PORQUÉ NO HACINAN EN CIUDADES? y ….

    Saludos preocupados ;-)

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  2. Quijote

    Donde digo NO HACINAN es NOS !!!! perdón!

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  3. Carlos. H

    Carlos, eres muy afortunado de poder visitar esos lugares, y conocer a la gente que vive en ellos. Yo no puedo permitirme esos viajes, aunque tengo familia en Argentina.

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    • Carlos Carnicero

      Me encantará transmitirle todo lo que vea para amortiguar su imposibilidad de venir “por acá”. Un abrazo.

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  4. l&l

    Nos hacinan en ciudades para controlarnos, domesticarnos, pastorearnos y esclavizarnos a través del consumo y las leyes que interesan a los que mandan (es decir, a los de la pasta).

    El camino de vida elegido por esta familia está muy bien, pero la esclavitud en que se convierte la vida cotidiana de la gente en las grandes ciudades (de la mayoría de la población) no les deja tiempo para pensar, les anestesia, sobre otra forma posible de vida: Ser libre. Es decir, aceptan su esclavitud resignadamente, llegando a creer que no es posible otro tipo de vida, o que sería peor.

    Hay mucho miedo a pensar diferente de la corriente.

    Ningún cobarde podrá ser nunca libre.

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  5. joan llopart

    Una hermosa y dura realidad de la que son dueños solo aquellos que realmente son libres, aquellos que sin miedo eligen las sendas nada fáciles de la vida, aun que las más hermosas. Por su sinceridad las traiciones que en los otros son inevitables, aquí son mera ficción, por su sinceridad los desengaños que en los otros son frustradas ilusiones en ellos son realidades que les enriquecen. Caminos estos solo para valientes con mayusculas.

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    • Carlos Carnicero

      Joan: Enhorabuena por su pesía. Le sigo en su Blog con asiduidad. Le animo a que siga retratando la dura realidad con el lirismo de combate con que lo hace. Un fuerte abrazo. Carlos

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  6. Iván.A

    “Regreso del sueño para retomar la pesadilla. Esto, sencillamente, es un lugar en el mundo.”
    me quedo con esta frase, lo resume todo, la ilusión también puede ser un lugar en el mundo, sin ella no se que pintamos.

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  7. estado puro

    Que agradable sorpresa en el regreso a su bitácora…
    La canoa en al que viajaba se acaba de convertir en la silla que era antes de leer el texto, el mobiliario que me rodea poco a poco abandona su estado de vegetación de rivera.
    Incluso aun noto el olor amargo del mate en mi taza de café.
    Un placer viajar con usted don Carlos.
    Gracias

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  8. Jose I. Sauret

    hermoso articulo. Me lo voy a reller tomanto un matito.

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  9. javi N

    Gracias D.Carlos,me ha hecho recordar uno de
    mis viajes mas queridos.
    Yo si estuve alli y ademas con mi familia de Bs.As.
    Compre una cortina de junquillo que la tengo colocada
    en la puerta de mi casa y todos los dias recuerdo Tigre.
    La gente que alli habita es extraordinaria y el lugar
    en el mundo,UNICO.
    Alli me contaron,que un tio mio,les llevaba libros a los niños pobres alla por los años 30-40.

    A mi no me hacinan en ninguna ciudad,yo vivo en un pueblo (rural).
    Saludos

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  10. Zua

    Quijote,
    La huida del campo a la ciudad fue para encontrar un futuro mejor. Atrás dejaban una economía de subsistencia la preocupación de las lluvias,las heladas, las plagas, la preocupación de qué darle de comer al ganado y sus enfermedades, cavar la tierra, el no descansar ni el fin de semana… y mucho trabajo.
    Muchas personas están volviendo al campo e incluso alguno que otro harto de la ciudad decide romper con su presente y aprender a vivir de otro modo. Algunos se adaptan y otros no pero lo intentan.
    Creo que si nos sentimos hacinados ahora es más fácil elegir de que modo se quiere vivir ya que en España hay miles y miles de pueblos abandonados que están esperando la llegada de nuevos aventureros.
    No me siento hacinada en la ciudad quizá pq sentí el campo y puede elegir lo que quería pq mi familia no vivía ni de la agricultura ni de la ganadería aunque sí había un huerto donde mi padre desconectaba de las largas horas de trabajo en una fábrica.
    Salud

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  11. javi N

    Zua,todavia quedamos unos cuantos(cada año alguno menos) que cada dia al levantarse,miramos al cielo a ver si nos ha helado o si va llover,o si va hacer mucho calor.Tambien es verdad,que nunca fue un trabajo para hacerse rico,pero tambien es verdad,que desde la llegada al poder de Asnar en
    1996,estamos subsistiendo como podemos.
    No hay relevo generacional,esto se abandona,creo que llegara un dia que escaseen los alimentos.
    No creas que son tantos los que se vulven al pueblo,
    esta carrera no se aprende en la universidad y los precios
    que se paga por los frutos del campo son ruinosos;aunque a
    ustedes en la ciudad,les cobren a precios de oro.
    Salud y buenos alimentos

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  12. Libertché

    Es increíble la historia de esa familia, desde luego hay que tener fuerza de voluntad y fuertes convicciones para ser auténticamente libres. El relato que nos ha contado C. Carnicero, no puede ser más original, romántico y bello, para los que son capaces de ser independientes con un alto concepto de la libertad.

    Cuando me jubile, con permiso de la salud y las ganas de aventuras, pongo por testigo a este blog que un servidor marchara a tierras lejanas, no para llevar solidaridad como antaño, sino para integrarme en esos mundo,donde se respira, naturaleza y naturalidad de origen.

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  13. Zua

    Pues claro que quedáis muchos, afortunadamente ¿que sería de nosotros?. Creo que se os ha abandonado y quizá en este siglo XXI tendrán que replantearlo de nuevo a nivel de gobierno. Algunos jóvenes en la ciudad están haciendo sus pinitos con los huertos urbanos otros marchan al campo a iniciar sus aventura como emprendedores con la ilusión de hacer rentable empresas agroalimentarias de mermeladas, miel, caracoles….en fin todo tiene que volver a donde empezó todo.
    Valoro mucho, muchísimo a las personas que trabajáis en el campo ¡sois unos unos supervivientes natos!
    Salud, buenos alimentos y fuera intermediarios

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  14. Zua

    El Post anterior era para Javi.
    Se me olvidó la referencia!

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  15. Quijote

    Zua
    24.Mar.2012 – 5:12 pm
    Tienes razón en el origen de la migración a las ciudades! Intento aclararme: Mi pregunta pretendía ir más en la linea de porqué han decidido dificultar actualmente (en Europa) las pequeñas explotaciones, dejando todo en manos de grandes compañías, incentivando el abandono del campo e imponiendo unos precios ínfimos al productor que se multiplican mediante intermediarios (si formas parte de una gran multinacional el problema no existe).
    En la ciudad estamos más indefensos, por necesidad se debe tragar con casi todo. El ejemplo más claro es la persecución en Francia a los neorurales (más de un millón de personas, con titulaciones y buenos puestos en un gran porcentaje) han abandonado la urbe para cambiar de vida, y son perseguidos con acusaciones de terrorismo…, aunque suene exagerado es la realidad. Por aquí no esta ocurriendo porque la proporción es menor, y el perfil por ahora no coincide de forma notoria con quienes se supone “triunfadores acomodados”, que rechazan un sistema absurdo.

    Si buscas en la red noticias relacionadas es realmente preocupante que deseen impedir de esta forma las alternativas que ponen en riesgo su control de la población, especialmente la que es independiente, posee recursos y puede hacer prosperar otras alternativas, . De ahí mi inquietud! No es lo mismo que abandonen la ciudad quienes consideran que sobran y afean las calles, a los que finalmente se controla mediante subvenciones impidiéndoles trabajar de forma continua, fácilmente marcados como fracasados (para que además los grandes terratenientes cobren ayudas de Europa ), que el que lo hagan quienes pueden sacar adelante proyectos viables, de forma independiente, con el ejemplo que eso conlleva, especialmente en cuanto a duda razonable de la forma de vida impuesta por los medios.

    Saludos cordiales!

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  16. Quijote

    Aclaro, no criticaba el artículo ni mucho menos, sino que me preocupa el que no sea extrapolable a nuestro entorno por decisiones de quienes “mandan”.
    Salud!

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  17. l&l

    Lo que comenta Quijote de Francia ya lo he oído, y me preocupa a mí, porque a menudo pienso que me iría a vivir al campo a una casa individual y tener pequeños cultivos y ganado para explotación personal, pero me da la impresión de que tal vez traten de impedir esa independencia, como en Francia…

    Todo es poner impedimentos a la libertad e independencia del sistema…demasiada legislación que asesina la libertad…Vuelvo a decir mi mensaje preferido: No sigan votando…por favor

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  18. Zua

    Quijote

    24.Mar.2012 – 7:44 pm
    De acuerdo, tu estabas pensando en global y yo en local.
    Salud pública y educación crítica desde la infancia.

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  19. Zua

    l&l

    24.Mar.2012 – 9:02 pm
    En España puedes intentarlo todavía. Muchos han dado el paso y están a gusto pero nada es idílico.
    Salud, ilusión y confianza en uno mismo

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  20. Quijote

    l&l
    24.Mar.2012 – 9:02 pm
    No es tan complicado, siempre que partas de una situación que controles. Si te interesa puedo pasarte información sobre el tema, llevo tiempo diseñando posibles modelos de desarrollo en ese sentido. Como bien dice Zua nada es idílico, el objetivo debe ser sentirse realizado como hombre libre, no vivir del cuento!. El principal problema a día de hoy (desde mi perspectiva) es buscar un camino que permita la independencia y a la vez apoye a quienes están en situación precaria en el medio al que han sido relegados por el motivo que sea; empezar sin nada cuesta mucho… debemos aprovechar (si es posible) un momento en que el triunfo o el fracaso no dependa de los de siempre. (aunque evidentemente, una real mala racha en una ciudad (un par de días) te condena a la exclusión social si o si… el que lo dude que duerma 2 días en la calle y luego intente acceder a un sitio público, de buscar curro ni hablo….)
    La gente en los pueblos tiene fama de desconfiada, pero es un simple motivo de supervivencia, demasiado espabilao han sufrido, y demasiado olvido y poco apoyo (aparte de la mala hostia que nos define como humanos, que no entiende de lugares de residencia ni de épocas) .
    El mayor handicap si das el paso son las regulaciones en cuanto a independencia energética… de este tema M.A.M.D. puede informarte mejor, respecto a alternativas puedo pasarte enlaces interesantes para tu evaluación.

    Saludos!

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  21. l&l

    Muchas gracias, aun es una idea…son cosas interesantes. Creo que en la red se puede encontrar mucha información de todo tipo, pero a lo que me refería es a que los que tratan de controlar al final tratarán de impedir la posibilidad de independencia, como en Francia.

    Conozco a una persona que tiene una casa con paneles solares, agua de un riachuelo, baterías para cargar con los paneles solares y disponer de la energía, tiene árboles y cultivos de todo tipo y está pensando poner animales.

    No sé cómo está la legislación al respecto y que trabas pone, pero será cuestión de informarse si algún día se da el paso en ese sentido…

    De momento sigo dependiente del sistema, pero siempre participando de lo que me interesa y evitando lo que no. Desde luego votar a mis controladores no.

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  22. Romano

    Increible historia Carlos,muchas gracias por sacarla del anonimato y compartirla con nosotros,,,

    Un gran abrazo

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  23. Romano

    Olvidaba,,,permiso para subir la nota a mi blog,,,

    Gracias de antemano,,,

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  24. javi N

    Gracias Zua y Quijote,por comprender la problematica del medio rural. Pero no me jodas Quijote,que en Francia,el
    pais de las “libertades”,te toman por terrorista por ser
    neorural;es increible,a que vamos a llegar.
    Llevas razon con respecto a las multinacionales y no es nuevo el asunto.Aqui nos quieren retroceder a los tiempos
    del feudalismo,a los tiempos en que pueblos como el mio,
    eran propiedad del Duque del Infantado,hasta 1942. Ahora,
    la nueva nobleza,se llama multinacional,es una formula nueva
    de feudalismo.
    Hoy una de las mayores, empresas de España multinacional-terratenientes,esta presidida por Pedro Barato
    quizas ese nombre les suene de algo.
    Este,la duquesa de Alba y el Infantado,se llevan casi todas las subvenciones a la agricultura,que llegan de Bruselas.
    Nosotros no queremos subvenciones,(que por cierto no nos dan),lo que queremos son precios JUSTOS. Y cuando digo
    JUSTOS hablo de veinte centimos de diferencia.O sea,de pagar
    al agricultor en vez de 0,30€ por kilo a 0,50,con eso nada mas,se salvarian miles de explotaciones familiares y al consimidor eso no le repercute en nada,ya que los precios que pagais en la ciudad,no tienen en cuenta si pagan 20 centimos mas o menos.
    Me explico: si comprais un kilo de melocoton o naranjas y pagais 2,30 o 1,90,es igual que al agricultor le
    pagen 0,30 o 0,50 vosotros vais a pagar lo mismo.
    El tema es dificil,porque hoy aparte de tener que ser competitivo,tenemos que competir con las multinacionales,
    francesas,españolas,italianas…que se establecen en el norte de Africa(Marruecos)y de mas paises del 3ºmundo y producen a precios irrisorios a costa de esclavos y sin controles fitosanitarios,rompen los aranceles e inundan los mercados de esos productos del 3º mundo,mientras alli pasan hambre en muchos de ellos.
    Bueno no quiero cansarles mas,les contaria mas cosas
    pero seria muy largo.
    Ah,se me olvidaba,¿comprenden,porque en mi pueblo desde que nacemos ya somos de izquierdas?.La culpa la tiene.
    el Duque del Infantado. LA TIERRA PARA EL QUE LA TRABAJA
    Saludos y buen domingo

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  25. Andrés Hamerlinck Grau

    Hice un viaje turístico a Argentina, en la época anterior al corralito ( en 2000 o 2001 ) Era agosto. Me apunté a una excursión al tigre. Incluía un trayecto en ese tren. Recuerdo que los trenes eran de origen español, fabricados en Valencia.

    Pude observar el contraste entre el delta y las zonas residenciales que atravesamos antes de llegar a el.

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  26. Rafael Parrado Alvarez

    entrañable

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  27. Pedro

    Buenas noches Carlos,

    Me ha encantado leer este reportaje. Hace escasamente una semana estuve yo también en Buenos Aires y fui al delta del rio de la Plata en uno de esos barcos que se cogen en Tigre. El entorno y el paisaje que describer me ha llevado de vuelta, justo hoy cuando he tenido un primer sentimiento de “morriña” y he sido consciente que ya estaba en España muy lejos de poder regresar otra vez.
    Si Carlos me lo permite me gustaría invitar a los lectores a leer las crónicas que estoy escribiendo sobre Argentina en mi blog ahora mismo, aunque mi foco es mucho más político y menos paisajístico y social que esta reseña de Carlos.

    Saludos,

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  28. Zua

    javi N

    25.Mar.2012 – 1:57 pm
    Pedro Barato, el amigo de la pe-pera Cospe. He leido por algún lado que le quería nombrar ministro de Agricultura pero Mariano no aceptó.
    Es el Presidente de la Federación Española de Autónomos (CEAT),
    ¿no? pues creo que fue a él al que escuché decir que echarse a la calle “no conduce a nada” y se ha mostrado partidario de seguir “arrimando el hombro” con el Gobierno como hasta ahora, y ha añadido que “todo el mundo tiene derecho a la prestación por desempleo” pero también “la obligación de coger un trabajo cuando se le ofrezca”.
    Me da yuyu!!

    Gracias a tí!
    Salud y atención al campo

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  29. Joana

    Hola Carlos, soy una fiel admiradora tuya, pero hace tiempo que no te oigo por ningun sitio, desde que no se porque no colaboras en la cadena ser, tan solo queria saber donde poder seguirte, y apoyarte, ademas de comentar que pienso que la Monarquia es una lacra inmensa para los bolsillos de los españoles, los bolsillos mas vacios claro, y si no existiese nos ahorrabamos un monton de millones para en principio salir del dichoso euro y vivir mejos, eso si, penalizando al mayor (y sus compinches y colegas), defraudador de españa el Sr. Emilio Botin, Admistia economica?? pero esto que es una republica bananera? 1º Penalizacion ejemplar de los chorizos, 2ª devolucion de todo el dinero que han “Robado” 3º todo el dinero que hagan, que se quede y tribute en españa como los demas españolitos de apie, 4º control total de la banca y los especuladores bursatiles, 5º sueldos para esos “chorizos” como para los convenios colectivos (que ahora se los cargan), como para cualquier españolito, que depende del miserable sueldo de su convenio colectivo y pasaria a enumerar muchos puntos mas pero me va subiendo el nivel de cabreo asi que paro, y ya volvere a escribir mas, fuerza Carlos, y a muerte como siempre, Un saludo

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    • Carlos Carnicero

      Querida Joana, Me echaron de la cadena ser sin previo aviso ni explicación hace casi un año. Me imagino que mis opiniones molestaban. Estoy bien. Colaboro en El Periódico, Radio Euskadi, AbcPunto Radio y Canal Sur. Ahí me puedes escuchar. Un abrazo fuerte. Y muchas gracias por tu interés. Carlos

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  30. Joana

    Muchas gracias por contestar Carlos, vaya, que decepcion me acabo de llevar con la Cadena Ser, una radio que me encanta, pero enfin como bien tu dices tus comentarios tocaban la llaga, y a los que pagan la publicidad (los mas grandes defraudadores), no les conviene eso, y ya se sabe, quien paga manda, de todas formas me alegro mucho, y te seguire en alguno de esos sitios que me has comentado, un abrazo fuerte, y ” A POR ELLOSSSSS”

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  31. Anónimo

    El pasado mes de marzo he tenido la fortuna de pasear en una lancha colectiva por el Delta acompañado de mi pareja. Era un sueño y una meta en nuestro viaje de "jubilados", pòr Argentina. Ciertamente un maravilloso y deteriorado paraiso. Un lugar donde perderse. Gracias por el artículo.

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