Cuando Aznar llamaba pedigüeño a Felipe
Las hemerotecas no se consultan lo suficiente porque la política actual no requiere coherencia. Decir una cosa y hacer la contraria es un espejo que ni siquiera deforma el reflejo de quién se ve retratado en él.
Pero la hemeroteca está ahí. Y consultarla es demoledor. Siempre pensé que me rendiría ante el político, periodista o intelectual que soporte un escrutinio sobre su pasado, sin ponerse rojo, en el caso supuesto que el pudor fuera un valor vigente.
En 1992, cuando se discutía en Edimburgo el reparto de fondos de cohesión, Felipe apostó fuerte y ganó. Y el entonces líder de la oposición no tuvo empacho en declarar que “Felipe González iba de pedigüeño por Europa”. Estábamos en plena crisis económica del 92; no tan dura como esta, pero entonces también era terrible.
El catálogo de manifestaciones insoportables de la derecha española ocuparía el lugar que ha dejado vacante la Enciclopedia Británica. Pero el ciudadano está anestesiado contra la exigencia de coherencia.
Ahora ni siquiera vamos de pedigüeños por Europa. Sencillamente estamos como un pastor alemán ante un trozo de carne. No sabemos si nos lo van a dar, pero estamos a dos patas esperando la decisión de Europa, babeando de ansiedad. Y no lo critico, salvo porque este gobierno ha demostrado que es inútil incluso para pedir.
Seguiré pendiente de la hemeroteca. De momento tengo tiempo. Y es un placer almacenar testimonios de miserias ajenas.
Por cierto, José María Aznar sigue siendo asesor de Barrick Gold, el mayor productor de oro del mundo. No me costa que su familia tenga tradición joyera. Lo de que sea del consejo de Administración de Rupert Murdoch es un acierto. De insidias el ex presidente sabe un rato.

26 Comentarios
Añada su comentario